- CHRISTIAN CAUJOLLE
- Diálogo 4, La omnipresencia de la imagen | 05.04.08 | 09.45
Ilusiones y errores
No tengo ningún problema con las opiniones de Joan o Radu y simpatizo más con Joan citando con Gramsci lo que ha habido de más inteligente, abierto e innovador, libre también, en el pensamiento del comunismo europeo. Es más mi modo de pensar, incluso si conozco los límites, que no la referencia al entrismo trotskista, contra el cual me levanté hace treinta años… Quien “entra” no gana nunca, me temo.
Pienso simplemente que hemos sido a la vez cómplices y víctimas consentidores del sistema. Hemos querido luchar contra las ideologías dominantes que se manifestaban a través de imágenes. Lo hicimos creando imágenes alternativas (Joan), escribiendo y editando (yo), enseñando de manera radical y teorizando (Radu). Hemos sido a la vez actores, cómplices, críticos y motores de todos esos movimientos que han agitado una imagen que ya no sabía dónde estaba. Tenemos nuestras responsabilidades, nuestras irresponsabilidades también, aunque no creo que seamos los peores… Aún reivindico el derecho a nuestras ilusiones y errores.
Puesto que estamos de acuerdo sobre la necesidad de acciones que llegarían a un mayor número de gente, espero que se cuelgue en la red mi provocación -una pequeña provocación…- sobre la necesidad de tener en cuenta el espacio público. De torcerlo, de pervertirlo quizá.
La necesidad de la pedagogía, sobre la que los tres estamos de acuerdo, me remite a una triste experiencia. En 1982, cuando Jack Lang era Ministro de Cultura en Francia, una decena de nosotros hicimos muchas reuniones para elabora lo que llamábamos “una política de aprendizaje de la imagen en la escuela”. El resultado fueron dossiers, informes -sin duda enterrados en cajones- y la creación efímera -pues hoy se replantea- de categorías especializadas en “artes visuales”. Una manera de negar la necesidad de dar a conocer a los más jóvenes la historia de las imágenes.
Más allá de la propuesta excesiva de la presencia de la imagen en el espacio público, sin otra función que su presencia, me pregunto si no deberíamos ser capaces de inventar una modalidad pedagógica en Internet.



