- JOAN FONTCUBERTA
- Diálogo 4, La imagen y la realidad | 25.03.08 | 10.35
La gloria del intento
Yo no quiero tanto intentar contestar las preguntas que se hace, y nos hace, Christian, como comentar el tono. Me preocupa encontrarlo reticente, desanimado, pesimista… Nos conocemos desde hace mucho tiempo: si mal no recuerdo desde que en 1978 vino a Barcelona a presentar la exposición de Bernard Faucon en la galería Fotomania. Durante treinta años, pues, lo que hace y lo que dice ha sido siempre muy acertado. Por lo tanto, me temo que no es que sea un pesimista sino más bien un realista bien informado. Pero yo en cambio quiero creer que aún nos quedan opciones. Quizá soy ingenuo pero milito en el optimismo posibilista. No defiendo, por supuesto, la acción terrorista pero quizá sí la táctica de guerrilla que propone Radu, o por lo menos, de francotirador. Un francotirador, Christian, no gana un combate, de acuerdo, pero su esfuerzo es útil para visualizar una resistencia y para hacer un daño simbólico al enemigo. Y si abandonamos el enojoso terreno militar y hablamos de medicina, el trabajo del artista puede funcionar como una vacuna: inocula en un organismo unos virus debilitados para activar la producción de anticuerpos. La vacuna puede funcionar o no, y si funciona, puede tardar en producir efectos palpables. Por lo menos, tal como Sancho Panza dijo en un momento dado al Quijote, “Que no nos quiten la gloria del intento” [Por cierto, que tengo esta cita en la cabeza porque ha sido escogida por Mariona Fernández, directora de SCAN, para justificar la convocatoria de esta nueva manifestación.]
En fin, hay imágenes que transforman vidas; otras incluso modifican historias. Si no fuera así, ¿por qué la censura militar y gubernamental al libre trabajo de los fotoperiodistas? La fotografía siempre se ha cuestionado a sí misma sobre su capacidad de incidir en la realidad. Recuerdo una cita de Bertolt Brecht que decía que la fotografía podía enseñarnos la fachada de las factorías Krupp pero no nos decía nada de las condiciones de explotación que se producían allá dentro. Interpretación: la fotografía no entra en el discurso de las cosas importantes. Pero mientras tanto, Heartfield y Renau agitaban el espíritu de las masas con sus fotomontajes, y grupos como l’Arbeiter Fotografie en Alemania y la Photo League en los Estados Unidos ponían la fotografía documental al servicio de la lucha obrera. Estas y otras iniciativas no han acabado con las injusticias del capitalismo, no sé si han contribuido a hacer un mundo mejor (¡que se me perdone la cursilada!), pero representan acciones desde la fotografía que no son estériles.
Pues bien, en efecto, la situación ha cambiado radicalmente y acabamos preguntándonos: ¿qué hay que hacer ahora? Yo tengo confianza en dos cosas. Por un lado, en la creatividad y en la tenacidad de los fotógrafos. Por duras que sean las condiciones, siempre habrá ingenio para encontrar respuestas. Y por otro lado, en el papel de Internet y de las nuevas tecnologías que permiten la comunicación interpersonal descentralizada. Por restrictivo que sea el control ejercido por el sistema, siempre habrá vías para escaparse de él y construir alternativas.







