- JOAN FONTCUBERTA
- Diálogo 4, La omnipresencia de la imagen | 16.04.08 | 21.21
La ceguera más absoluta
Como el mismo Radu, uno de nuestros interlocutores que se identifica como Juan nos envió un post el 25 de marzo donde mencionaba la famosa sentencia de Moholy-Nagy de que los analfabetos del futuro serán aquéllos que desconozcan la fotografía. Juan citaba también la “sociedad líquida” de Bauman, la “sociedad del riesgo” de Ulrich Beck, la sociedad del “nuevo capitalismo” de Richard Sennett, la “sociedad kleenex” de Lipovetsky, el “mundo digital” de Negroponte, la “sociedad-red” de Manuel Castells… Se podría añadir también el “capitalismo de ficción” preconizado por Vicente Verdú, donde las imágenes, en tanto que generadoras de ficción, son los bienes más preciados. Sobre este esquema yo diría que el primer paso para una didáctica de la fotografía fue enseñar a “escribirla”; el segundo sería enseñar a “leerla”. Aún no se ha acabado esta frase, es decir, nos encontramos en el futuro lleno de iletrados preconizado por Moholy-Nagy pero con el agravante de una nueva circunstancia: hoy lo que da sentido a las imágenes es su proliferación y circulación, o sea, justamente el nuevo escenario de la comunicación que estamos debatiendo aquí. Ya no basta con saber descodificar las fotografías según parámetros históricos, estéticos, semióticos, e incluso, ideológicos: hoy prevalecen los usos económicos y políticos de la imagen.
En el momento de redactar estas líneas estoy atravesando el desierto de Sonora, en Arizona. Por desgracia no es un viaje de placer sino profesional, motivado por una serie de actividades en universidades de Phoenix y Tucson, que incluyen encuentros con estudiantes de los programas de graduación de fotografía. Por cierto, que mientras hago la travesía entre las dos ciudades disfruto de unos paisajes de resonancias icónicas y me pasan por la cabeza tanto los déjà-vus de muchas secuencias de westerns clásicos como muchos de los fotógrafos que, como Timothy O’Sullivan, exploraron el oeste norteamericano. Revivo pues en mi propia piel el fenómeno contemporáneo de la imagen precediendo a la experiencia, ilustrando lo que ya hemos hablado aquí. Pues bien, conocí a estudiantes espabilados, con profesores competentes e instalaciones envidiables, que podían presumir de trabajos realizados con una impecable factura técnica y plástica, algunos incluso resultaban conceptualmente potentes, a menudo con tímidas justificaciones programáticas o éticas; pero por regla general eran incapaces de explicar por qué hacían esas imágenes, qué efectos esperaban provocar, qué estrategias de difusión habían concebido… Sencillamente hacían imágenes, y punto. La creatividad y el esfuerzo intelectual se concentraban en las imágenes pero en imágenes completamente aisladas del mundo y sus entresijos, como si las imágenes no tuvieran vida propia más allá de la escuela de arte, o dicho de una manera más dolorosa, como si las imágenes estuvieran destinadas a ser meros ejercicios de estilo. Pero ¿estilo de qué? Pues de la ceguera más absoluta. Porque tal y como venimos insistiendo, hoy el trasfondo importante de la creación pasa por incidir en los problemas de la circulación, en el trayecto que se establece entre autor y público, en unos contextos, repito, económicos y políticos donde autor y público quedan reducidos a meros comparsas. Si los estudiantes, o sea, los futuros profesionales de la imagen, descuidan este factor, estamos perdidos. Cuidado: sin que eso implique descartar las acciones que haga falta establecer hacia el público en general.
Pero me congratulo de que después de los diagnósticos lleguen propuestas de acción como las de Christian. La frase de Moholy-Nagy habría que ampliarla diciendo que los analfabetos del futuro serán aquéllos que queden al margen de los ordenadores e Internet. Cuando hablo del trayecto entre productores y consumidores, ordenadores e Internet constituyen el meollo de cualquier opción que dentro de un determinado margen de libertad y operatividad pretenda concienciación y reacciones colectivas. Más allá de las actitudes y las intenciones, ordenadores e Internet conforman las principales herramientas para responder al stablishment político y mediático. Hay que hacer un esfuerzo, pues, para aprender a utilizarlas con diligencia.
Etiquetes: circulación, enseñanza, Internet



6 de Mayo del 2008 a les 14:17
Solo soy un simple aficionado, que llego aquí por un hilo abierto en otra pagina… y llevo tiempo dándole vueltas a la principal razón de este post, ¿imágenes porque? nos hemos convertido por razones de mercado ya que cualquiera puede tener una cámara con la que hacer mil fotos sin costo alguno, para después verlas al momento en meros “absorvedores de instantes” sin que estos digan o signifiquen nada… yo soy uno de ellos y realmente me estoy replanteando que hacer sin un aspecto creativo detrás de cada disparo… así que tomo nota, no quiero hacer imágenes y punto, que es lo que pretende la mercadotecnia que hagamos.
8 de Mayo del 2008 a les 19:50
Me sorprende enormemente que una iniciativa como ésta, Joan, ya aireada en la red, parezca tener tan poco eco…tan pocos comentarios y participación. Vengo a esta esquina a menudo, esperanzado por encontrar mil controversias, aportaciones, colaboraciones. Debería “hervir” este rincón virtual, y parece poblarlo un silencioso compás de espera, un despoblamiento ocluido, casi sordo.
Y yo, no lo entiendo…
Casi sintiéndome absolutamente fuera de lugar por esto, me atreveré a desparramar aquí cuatro desordenadas ideas, poco contrastadas y poco compartidas, fruto mucho mas de la intuición y del trabajo casi diario durante tres décadas.
Conocí a Joan en los 80’ en unos seminarios, y a él le debo entre otros —pocos, claro— fotógrafos mi vicio por las preguntas, la crítica y el estudio.
Creo que seguimos definitivamente a remolque de esa circunstancia histórica que rodeó la aparición de la fotografía, y de las relaciones de dependencia/supeditación con o contra el texto.
Creo que debemos liberar a la fotografía de su “accidente” y dejar que se revele lejos ya de su circunstancia histórica.
Resistencia, alternativa, iniciativa, diversión, eficacia y dirección: Una dialéctica quizá ya en decadencia.
“El carro delante de los bueyes o los bueyes delante del carro”
Solo parece haber dos opciones y la fotografía denosta e ignora declaradamente ambas: la fotografía es el carro y los bueyes a la vez, en pura sincronía. No hay juicio sino propuesta en ella.
Fotógrafos = ciegos
(esa es nuestra fuerza)
El título del artículo me invita a hacer hincapié en esta metáfora que arranca de un contrasentido aparente…solo aparente: Hace falta estar muy ciego para hacer fotografías con sentido.
Imagen = respuesta Vs. Imagen = pregunta
Imagen / respuesta Vs. Imagen / origen ó causa
La preeminencia del término “resistencia” en este compendio de artículos, lejos de ser casual, propone interpretaciones muy sustanciosas.
Nombrar es sustanciar y circunscribir y, ahora, “renovar” es lo necesario. La renovación pasa por un periodo de deconstrucción de lo nombrado para vaciarlo.
– RESISTENCIA – resistir, mas que vencer, es “condenarse a resistir” (Lacan). Poco mas allá de dar sustento a una dialéctica que, “per se”, necesita ser “resistida” para existir y afianzarse. Nosotros legitimamos este estado de cosas también con nuestra “resistencia”, y no por inocua o mal diseñada, sino por “resistente”.
La resistencia es una cosa (no causa) que se opone…oponerse es reconocer y validar así la contra-causa/cosa. La causa está del lado del poder (estructuralmente), luego si el poder es ignorado para el discurso, la causa caerá:
La fotografía debe de ser lo que ES y no lo opuesto a lo que NO debería de ser.
Las fotografías son, en sí mismas, preguntas. No son respuestas…la resistencia es una respuesta y no una pregunta.
El poder de la fotografía reside en crear nuevos modos de ver, esto es, nuevas preguntas. Las respuestas no son materia fotográfica mas que en su uso interesadamente mercantilista en las que se asienta como cierta esa falsa relación entre fotografía y referente.
El referente se diluye en favor de la pregunta durante el “acto fotográfico” que tiene un carácter eminentemente procesual pero, ni causal, ni casual, ni objetual. Es el proceso el objeto, no el referente ni el fin.
La fotografía no será nunca destino: es puro viaje como ya dijo Kavafis al hablar de Ítaca.
La fotografía, huésped aún del referente, no ha ganado la capacidad de ignorar las respuestas y, como un mal científico, solo intenta corroborar, por encima de todo, sus propias hipótesis.
Nos empeñamos en construir un discurso fotográfico “resistente” apoyado en un positivismo animista —todo lo mas— porque no nos atrevemos a considerar de una vez su carácter eminentemente chamánico y mágico: es su esencia mas íntima y su mayor potencia.
La fotografía es pura anticipación fruto del juego simbólico; no es profética, es prospectiva y humana. Flusser da múltiples pistas al respecto.
Ni representa la realidad ni la contempla: la usa como usa un delfín el agua.
Coño, la fotografía quizá sea rehén del momento histórico de su nacimiento y sea aún ajena a su propia esencia: ¡Eso creo…!
No creo que haya ideario ni concepto,…ni siquiera narrativa asociados a una imagen, solo abanicos insospechados preñados de posibilidades de entender. Por eso la esencia reside mucho mas en las relaciones intratextuales de un “cómo fotográfico y diverso” que en un “qué preciso”.
Sé que lo que esbozo parece caótico y mal estructurado: lo es, pero ni el medio —la red por su impronta que parece invitar a lecturas rápidas— ni mi trabajo con textos (escaso) me permiten hacerlo mejor en tan peculiar marco.
Un abrazo muy fuerte a todos,
Joseba Bengoetxea
11 de Mayo del 2008 a les 03:17
Sí Joan, efectivamente el analfabetismo no es solo visual sino también tecnológico y la “sociedad de la información” no hace más que agravar las distancias entre centro económico y periferia a través de la creciente brecha digital. Opino igualmente que la fotografía debe contextualizarse y rechazo la espectacularización de la imagen fija aislada, sin sentido más allá del escaparate. Yo estoy con Philippe Dubois cuando dice “la imagen foto se toma inseparable de su experiencia referencial, del acto que la funda. Su realidad primera no confirma otra cosa que una afirmación de existencia. La foto es ante todo índex. Es sólo a continuación que puede llegar a ser semejanza (icono) y adquirir sentido (símbolo)”