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La ubicuidad de la imagen

Diálogo


Pàgines


Una época de idolatría

Hace más de diez años, pedí a algunos estudiantes de la École d’arts appliqués de Vevey que contaran el número de imágenes que veían entre la estación y la escuela, un trayecto de 5 minutos a pie. La media era de aproximadamente 50 imágenes, en una ciudad pequeña y en una zona moderadamente comercial. ¿Cuántas imágenes habrían visto en una gran ciudad?

A mi entender, el combate con las imágenes no se prepara, estamos en él, si no lo estamos perdiendo ya. No sólo existe la proliferación física de las imágenes que constituyen la iconosfera, sino también la extensión enorme de los límites de lo que es posible (y deseable) enseñar. Sólo hace falta comparar las imágenes de guerra de Roger Fenton con la célebre imagen de la mano arrancada durante el 11 de septiembre de Todd Maisel para ver el camino recorrido. Las imágenes se han infiltrado por todas partes y ningún territorio, ni el más íntimo, se escapa. Para muchos, la emancipación de la adolescencia empieza de forma ritual por una invasión libremente consentida de imágenes de cantantes, actores de cine y otros rappers en el universo de sus habitaciones infantiles. En el Concilio de Nicea, en el año 787, los teólogos hicieron la distinción entre la proskynesis, la veneración que los fieles podían consagrar a las imágenes piadosas, y la latria, la adoración que sólo estaba reservada a Dios. Hoy, esta distinción ya no funciona e imágenes de todo tipo, desde las de Che Guevara a las de Angelina Jolie, son adoradas por sus respectivos devotos.

¿Estamos en los albores de una época de idolatría?

2 comentaris a l'entrada “Una época de idolatría”

  1. mariano zuzunaga ha dit:

    Si ahora hablamos de idolatría y no de textolatría quizás sea porque en la verdadera luz de la palabra ya encontramos el grado necesario y suficiente de abstracción que nos indica el alcance que la palabra idolatría posee. Pienso que tal como andan las cosas, si tenemos alguna idea de lo que la realidad pueda ser, és a través del acceso que a ella tenemos por las imágenes. Hablamos de lo que anda en juego en tres planos diferentes: idea- realidad - imagen. Esta triada de planos en juego es la que nos permite distinguir al ping-pong del tennis. Ciertamente, en un mundo en el que todo va milimetrado, la palabra desmesura señala nuestra insatisfacción. El ídolo de nuestro tiempo está insatisfecho! Mick Jagger como filósofo de esta desmesura nada trivial, al menos nos ofrece esta imagen.

  2. Miguel Ángel Rojas ha dit:

    Me parece llevar las cosas, un poco, demasiado lejos.
    No creo que sea tanto un tema de adorar a mil becerros (dada la amplitud de la proliferación que el mercado y las grandes potencias nos ofrecen -o quieren ofrecer-) sino de algo más general, menos fotográfico o al menos, no tan a un nivel de imagen.

    En los dos últimos años de estudio alguien me ha dado una frase, un punto de reflexión hacia mi forma de ver la fotografía, pero que voy aplicando a todo en esta vida: es un problema de criterio.
    Si bien la cantidad ingente de imágenes que el ojo consume a lo largo del día es imposible de controlar, no lo es el filtro que hagamos de éstas.

    Hace seis años me “tragaba” casi con admiración todo lo que me pasaba fotográficamente hablando por delante de la vista. Después de estos seis años estudiando, la criba es bastante fuerte.
    Así, con todo en la vida, la falta de criterio ante la avalancha de estímulos de cualquier tipo desde niños, deja indefenso al individuo ante la mayoría de situaciones.
    Hoy nos ocupan las fotos o imágenes.

    Tengo la suerte de ser consciente de esto e intentar darle a mis hijos (de tres años la mayor) herramientas para filtrar a su elección el sinfín de información de cualquier tipo a la que son forzados a digerir (o al menos lo intentaré).

    Eso creo, es una cuestión de criterio, como en todo en esta vida.

    Un saludo.

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